Sin duda, el efecto secundario más angustiante del tratamiento de quimioterapia es la caída del cabello. El estigma de la quimioterapia contra el cáncer está bien documentado, y se sabe que los pacientes se han negado a recibir tratamiento por temor a perder el cabello: este es el signo más visible del cáncer.
Sin embargo, la caída del cabello se puede reducir o prevenir mediante la utilización del sistema de enfriamiento del cuero cabelludo, que permite a los pacientes llevar una mejor calidad de vida y conservar su autoestima y, de esta manera, ayuda a luchar contra la enfermedad. Las actitudes positivas llevan a la obtención de resultados positivos y la posibilidad de curarse.
“La aceptabilidad del paciente es alta; el sistema se puede transportar fácilmente y no requiere la utilización de armarios de enfriamiento ni refrigeradores, una gran ventaja cuando la clínica de quimioterapia se encuentra concurrida” (J Richard C Sainsbury, doctor en medicina, cirujano asesor miembro del Colegio Real de Cirujanos [FRCS, por sus siglas en inglés]).
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